La burbuja OXO combina dos geometrías, círculo y cruz, y por eso almacena más aire que una burbuja simple del mismo espesor: 380 cl por metro cuadrado. Más aire retenido es más aislamiento, y el aislamiento es lo que decide cuánta temperatura conserva el vaso de un día para otro.
La película es de polietileno con protección anti-UV, que es lo que evita que la manta se vuelva quebradiza en una temporada. La resistencia a los productos químicos del agua alarga la vida útil de la pieza, y de paso la propia manta reduce el consumo de esos productos: al cortar la evaporación se pierde menos agua tratada.
Los cuatro acabados no son gamas de calidad, son respuestas a problemas distintos: conservar calor, bloquear la luz para que no proliferen algas, no alterar la temperatura del vaso, o aguantar el invierno en una piscina climatizada. Se fabrica a medida en todos ellos.